Mi táctica es mirarte aprender como sos, quererte como sos. Mi táctica es hablarte, y escucharte construir con palabras un puente indestructible. Mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo ni sé con qué pretexto, pero quedarme en vos. Mi táctica es ser franca y saber que sos franca, y que no nos vendamos simulacros; para que entre las dos no haya telón ni abismos.
Mi estrategia es en cambio, más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites.
Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo, y eso en verdad no es nada extraordinario; vos lo sabés tan objetivamente como yo. Sin embargo hay algo que quisiera aclararte, cuando digo todas las parcelas, no me refiero sólo a esto de ahora, a esto de esperarte y aleluya encontrarte, y carajo perderte, y volverte a encontrar; y ojalá nada más. No me refiero a que de pronto digas 'voy a llorar', y yo con un discreto nudo en la garganta, 'bueno llorá'. Y que un lindo aguacero invisible nos ampare y quizás por eso salga enseguida el sol.
Ni me refiero sólo a que día tras día aumente el stock de nuestras complicidades, o que yo pueda creerme que puedo convertir mis reveses en victorias, o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación. No.
La cosa es muchísimo más grave.
Cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo,
también estás reescribiendo mi infancia,
esa edad en que uno doce cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran,
y vos en cambio sabés que eso no sirve.
Quiero decir que estás rearmando mi adolescencia,
ese tiempo en el que fui un viejo cargado de recelos,
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo,
mi gérmen de alegría y regarlo mirándolo.
Como ves es más grave, muchísimo más grave. Porque con estas o con otras palabras, quiero decir que no sos tan solo, la muchacha querida que sos, sino también las espléndidas o cautelosas mujeres que quise o quiero.
Porque gracias a vos he descubierto (dirás que ya era hora y con razón) que el amor es una bahía linda y generosa, que se ilumina y se oscurece; una bahía donde los barcos llegan y se van.
Pero vos, por favor, no te vayas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario