7 sept 2010

Y contemplarla así, es mi mayor placer.

Partes de amor.

Sonrío porque ella me hace bien. Porque sé que podría pasar horas y horas mirándola sin cansarme (de hecho suelo hacerlo). Entrecierro los ojos para concentrarme e intentar dilucidar qué es lo que la hace tan especial. Serán sus ojos, que reflejan el amor más puro, será la boca que sonríe cómplice y se entrega en cada beso, será la nariz que respira calma, serán los brazos que me rodean toda, serán esas manos generadoras de escalofríos y estremecimientos, será esa panza víctima de tantas caricias, o serán esas piernas que enredan y atrapan...
Ya no sé qué otras opciones hay, pero sí sé que esa magia tan fuerte que hay entre nosotras se afianza y fortalece cada día más. El tiempo que pasamos juntas se transforma en miles de besos, risas y caricias, el tiempo en que no lo estamos nos hace extrañar, desear más intensamente, y acumular ganas de la otra. Ganas de sentirnos.

4 sept 2010

Que de mi reino para siempre sos princesa.

Todo, o mucho de lo que veo, me lleva inevitablemente a recordarte.
Miro la televisión, te veo. Escucho música, te siento.
Estoy tan rodeada de vos, y vos de mi,
que el límite de cada una de nosotras es cada vez más difuso.
Lo es y para bien, me gusta.
Pero a veces, como ahora, me urge la necesidad de tenerte acá,
porque no puedo soportar ver a una pareja de la mano o besándose, y no pensarte;
no tolero ver que en mi placard cuelgan tus camperas
y no poder decirte “amor, parece más tu habitación que la mía”;
me irrita querer decirte te amo miles y miles de veces
mientras te acaricio, y no poder hacerlo…
Entonces, es ahí cuando decido descargar escribiéndote.
No tengo muchas más opciones, de todas maneras.
Quiero que sepas que ser parte de vos y de tu vida, me reconforta mucho;
que vos seas todo eso que sos en mi vida, también.
Mi compañera, mi amor, mi cómplice, mi anhelo.
Sos mi pareja, y con eso ya digo todo.