14 jul 2009

Laissez faire, laissez passer

(Al empezar, beta pesimista. Acercandose al final, beta optimista. Mis dos caras)



Me ganaste. Definitivamente, estoy knockout. Esto es más de lo que puedo manejar, me sobrepasa. Acá estoy, parada frente a la vida, una vez más sin saber para dónde ir. Supongo que a menudo estas situaciones ocurren, pero me aterroriza. ¿Por qué duele tanto no saber? Sé que las confusiones forman parte de la vida, sé que hay que decidir. Pero sería mucho más sencillo que alguien decidiera por mí, no tener que enfrentarme a esto.

En general soy exagerada y, también en general, suelo dramatizar. Pero esta vez, no. En esta jugada, vida, me estás venciendo. Me siento bastante débil cuando me imagino ese posible futuro, y temo. Sí, me muero de miedo. Porque yo quiero hacer completamente feliz a la persona que esté conmigo, y si esa persona es una mujer y eso significa que estoy resignando al menos una MÍNIMA parte de su felicidad, entonces no quiero.


Papá, estás detrás de mí. Papá, siento tu voz. Papá, me hiciste entrar en pánico. No, no es que sea la primera cez que pienso en el rótulo que me estoy poniendo, en lo que me estoy jugando, ni en el peso de lo que tengo que asumir. Pero de repente remover todas esas cosas, fue fuerte. Yo sé que en tu posición de padre, lo que “tenés que hacer” es mostrarme la realidad, con sus colores vivos y sus colores oscuros, hacerme reaccionar. Pero, por favor, ¡No me niegues los colores alegres! No me tapes el arcoiris, no me llenes de grises. No voy a dejar que lo hagas. Confío en que puedo ser feliz como yo quiera, confío en que después todo se va a acomodar.

Por favor, que no se nos nuble la vista. No olvidemos los valores.

No hay comentarios: