Qué increible noche. Colmada de recuerdo, de sensaciones, bienvenidos a un baile sacado, fiesta espiritual. Así es, lunfardos, otarios, unidos en un ritual sin condena.
Fue sin dudas revivir el anterior recital, donde todo era tan diferente. No lo digo por la “onda” de la banda ni por algo que tenga que ver con eso; sino por lo que era yo en ese momento… hasta mis amigas. Hemos cambiado TANTO todos, es indescriptible la cantidad de mutaciones que sufrimos sin darnos cuenta tal vez de la magnitud de estos cambios.
Aquel siete de septiembre del dos mil ocho. Tantos pensamientos diferentes, actitudes diferentes, costumbres diferentes. Y ahora, a poco más de un año. Me veo en aquel recital y no me reconozco. ¿Dónde quedó eso que era? ¿Se podrá recuperar alguna vez o no vale la pena? ¿Los cambios fueron para bien o para mal?
Cuando empezó el recital, con una canción del último cd (Paracaidistas en franco retroceso), se me aceleró el corazón. El alma, las ganas de sentir, de volver, de agitar, me fluían por los poros. La magia que me transmite Don Lunfardo, tanto el 7 de septiembre del ’08 como éste 19 de diciembre; porque ESO no cambió. Escuchar las mismas canciones con las que crecí, con las que imaginé, hasta con las que maduré en algún punto podría decirse.
Por eso no me queda más que decir GRACIAS, a Don Lunfardo; por hacerme crecer, por hacerme soñar, por recordarme con cada acorde lo que soy y lo que fui, por calarme los huesos con recuerdos, por abrirme a la vida, por dejarme compartir tantas emociones encontradas con mis amigas. Y a ellas, a ellas también un inmenso GRACIAS (me explayaré más sobre ustedes cuando haga el “balance” del año), por estar conmigo en ese momento único, por saltar, por gritar, por no dejarme nunca sola; por no dejarme caer.
¿Hasta dónde te permitís volar? Una de las frases que más grité en toda la noche, porque es así .. porque mil veces nuestros vuelos se ven cortados por la cruda realidad; por las presiones ajenas, por la opinión de la sociedad toda, por la xenofobia o símiles. Estaría bueno, de una vez por todas, plantearse esa pregunta con total sinceridad, con franqueza. Estaría bueno, tomarlo con calma. Estaría bueno subir, subir hasta tus luces; subir y ser sol .
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