Escribir es como ver a un amigo.
Escribir es como ver a un amigo que hace rato no veías.
Cómo estás, tanto tiempo? Porque los días siguen transcurriendo aunque no nos veamos.
Qué anduviste haciendo?
Escribir es como verte al espejo.
Cómo estás? Cómo te sentís? Hace rato no te mirabas, no?
Y puede ser que sí, que lo cotidiano te atrape cada vez más. Que las horas se te escurran entre los dedos.
Encima ahora con la cuarentena ni siquiera podés ir a dar una vuelta al parque. Qué cosa.
Te veo algunas ojeras, debe ser el trabajo que te consumió... Aunque en estos días no es lo único que hacés. También está la facultad. Tu novia. Los gatos.
¿Dónde quedó el disfrute?
Mentiría si digo que no disfruto mi vida.
Pero escribir me representa, y si no lo hago quizás es porque hay cosas de las que no quiero hablar. O no puedo, aunque puede ser una excusa. Al final siempre igual, te quedás callada.
¿Qué es lo que sentís cuando te mirás? ¿Te da verguenza? ¿Te gusta? ¿Te sentís en falta con vos misma? Hay muchas personas a las que querría preguntarles esto mismo.
¿Por qué hiciste lo que hiciste? ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué hiciste daño?
Pero en realidad las únicas respuestas que pueden servir de algo son las mías.
Sólo que no las tengo.
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