No sé que vi, que nadie más vio, ni que sentí que nadie sintió.
Le sonreí como un gil, ella me vio y retribuyó
no sé que fue, ni como pasó; pero ella vio en mi
algo que nadie en el mundo vio.
Supongo que por eso hay una parte de mi que no se atreve a soltarte.
Qué digo no se atreve, no quiere.
No te suelta, te amarra.
La raíz que no terminaría quizás nunca de extirpar.
¿Será el amor?
¿Será la pasión?
Tal vez la piel que nos unía -nos une aun-
Tal vez la contención incondicional -sin condiciones-.
Espero alguna vez las cosas cambien
espero dejar de esperar(te)
porque muero de esperar cada día
alguna señal que me diga dónde estás
por qué estás tan lejos de mí
aunque estabas lejos aún estando cerca.
Paso los días esperando, imposible explicar cuánto (te) espero
los fines de semana.
NUESTROS fines de semana.
Las noches de viernes que eran noches de cualquier día
pero únicas.
Las mañanas de sábado, el sol,
a veces el frío
pero nuestro sol.
El campamento que juntas inventamos
que compartimos.
Todo eso todavía te reclama a gritos,
para que no lo olvides.
Para que lo dejes ser.
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