Anoche llegué a casa,
y no estabas
pensé que quizás llegarías después
que habrías salido, como te gusta hacer.
Pero no,
pasó un rato
y seguías sin estar
Seguís sin estar,
no entiendo lo que hacés.
Pero lo poco que veo
prefiero no verlo.
Te prefiero no-estando,
a que estés así.
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