Todas y cada una de las piezas de mi vida, esas que tanto cuesta encastrar; las que fueron apareciendo y desapareciendo, las que siempre estuvieron en el mismo lugar... Porque ellas son las que dan forma a lo que soy hoy, con los defectos y virtudes que persisten, y los cambios siempre presentes, que me despiertan y me empujan a crecer.
17 ago 2010
Cambios.
Hay algunos cambios en la esencia de las personas que ni siquiera los más perceptivos pueden notar. En ocasiones, el mismo individuo que cambia no es capaz de advertirlos si no es cierto tiempo después. En mi caso, por ejemplo, luego de tantas experiencias y pasos en falso me di cuenta que en lo más profundo de mi ya no soy quien era. Modifiqué en cierto punto la inseguridad que me caracterizaba, ya no soy un derroche de simpatía con quienes no lo merecen, dejé a un lado mentiras y ocultamientos, aparté de mí las culpas innecesarias y aquellos miedos que tan arraigados tenía. Aprendí a no tener prejuicios, a creer, a sentir plenamente, a no dejar que el pudor y la verguenza me hicieran esconder parte de lo que soy. Aprendí a compartir, a dejarme acompañar, a ser una verdadera compañera, a disfrutar de lo que me haga bien y me divierta sin importar lo que opinen los demás. Crecí para poder ser feliz, crecí aprendiendo a ser libre, transparente. Me gustan estos cambios, me reconforta saberme consciente del proceso que me llevó a ellos, me sensibiliza por demás haber llegado hasta acá. Y las razones. Y las personas. Y los hechos.
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