La verdad que no sé muy bien cómo encarar esto, ni qué palabras usar. Espero poder sacar algo en claro de este embrollo que voy a armar…
Porque nunca antes me había pasado algo igual, y eso me produce miedo… Más allá de lo que pueda llegar a pasar, me da miedo abrirme y decir lo que siento; algo completamente hermoso pero tan intenso que a veces cuesta respirar. Miedo a errarle, miedo a tu reacción, miedo a que pienses cualquier cosa de mí; en fin… miedo a quedarme sin vos.
Desde que nos vimos, (¡cómo olvidar ese día!) empezaste a mover cosas en mí de una forma particular. Espero que comprendas un poco de lo que siento y sentí… Fue como si de repente, tu sonrisa fuera lo único que necesitaba, porque me hacía (y aún me hace) volar. Volviendo a ese día, dios, se me van las palabras. Te vi parada en la esquina, mirando, y debo admitir que me invadieron los nervios; te llamé y cuando viniste, ya no supe qué decir. Supongo que pude disimular durante toda la tarde que me partías al medio como nunca nadie lo había hecho. Después de eso, se sabe que pasó bastante tiempo –considerable como para que mi ser estuviera impregnado de vos, con todas tus locuras y realidades, con tu magia, con tu esencia tan particular- hasta que llegó el momento en que no quedaron dudas de que la tierra estuviera vibrando con distinta melodía.
Así fue que empezamos a formar esta relación que tenemos hoy, esto que me hace tan feliz. Porque si te queda alguna duda de todo lo que siento por vos, te pido encarecidamente que me observes con un poco más de atención. Cuando me mirás aunque sea al pasar, cuando me sonreís, cuando me abrazás o me das un beso; en esos momentos es cuando mi cara y mis gestos tan cautivadores según vos, reflejan la enorme felicidad que me producís y el amor increíble que generaste en mí.
Debo decirte gracias, pero no es un gracias por compromiso ni por llenar un espacio en un renglón; va más allá de lo que pueda explicar… Gracias por llenarme de tu locura y tu pasión, gracias por hacerme sentir que puedo seguir y que quiero seguir, gracias por hacerme feliz; gracias por revivir una parte de mí, gracias por quererme así como soy… de verdad gracias mi amor.
Hoy me diste una especie de carta, en la que decías que yo te hacía sentir paz. Hablabas de tranquilidad, pero también de miedos. Habrás interpretado ya las coincidencias en eso, en nuestra forma de pensar y de ver las cosas en general.
De verdad que me cuesta manejar esto que siento… Se resume en verte y quedarme sin palabras, en sentirte cerca y sentir que me estalla el alma (soy cursi, lo sé), en compartir un rato con vos y no poder dejar de pensarte un segundo, en sentir que podría pasar horas y horas perdida en tu sonrisa; en fin, en un montón de sensaciones locas que producís en este corazón ametrallado y algo delirante.
“Estoy delirando por mí, por vos, por nosotras”
Por dios nena, ¡dejá de ser tan incrédula! Jamás te diría algo que no fuese cierto, jamás te cambiaría una cosa por otra. Y es que hay un solo motivo por el cual a veces me cuesta abrirme y por el que no sería capaz de lastimarte: sos d e m a s i a d o importante para esta personita que te escribe acá. No es joda cuando te digo que te veo y me siento viva de nuevo, aunque tampoco sé cómo explicando con palabras cómo revolucionaste mi vida lo vas a entender. Sí, me estoy yendo de mambo con este texto, pero siento ganas de decir muchas cosas que mi maldita inhibición no me permite, y empiezo a desvariar.
En fin, intentaré retomar el tema central y redondear la idea para que te quede claro. Yo, hoy por hoy, no sería lo que soy sin el Duende hermoso que tengo al lado mío. Te necesito cerca, siempre; necesito de la energía que irradia tu sonrisa, necesito de esa locura que caracteriza tu personalidad, necesito del cariño que me brindás y demostrás con cada abrazo y cada beso, necesito de tu voz, necesito DE VOS.
Si hay algo que me hace bien es verte bien, así que en lo que a mí respecta haré todo lo que esté a mi alcance para hacerte feliz.
Te quiero con todo mi corazón, con todo lo que soy.
Quiero ver hoy con tus ojos y volver a soñar ♥.
Candela Vilches.
Redactado entre el 29 y el 30 de abril del ’09.
No hay comentarios:
Publicar un comentario