23 jul 2018

Borrador

Si me veo reflejada en ella es más fácil. Me agarra de la cintura, me rodea y besa mi cuello.
"Sos hermosa", dice. Soy hermosa. Debe ser, sí.
En su boca-imán hay muchas palabras que me gusta escuchar. Cuando dice que me ama, por ejemplo, y a mi se me llena de luces el cuerpo. Cuando me reta y pronuncia mi nombre completo. Cuando le pregunto si va a hacer el mate de la mañana y dice que sí. Cuando se queja de que me soñó toda la noche, y yo estuve a su lado.
En sus ojos-fuego hay muchos destellos que me hacen feliz. Cuando le digo que la amo, por ejemplo, veo las chispas que corren en todas direcciones. Cuando la acerco a mi y le digo "de verdad no sos un sueño?".
Zoe tiene 19 años y en las 24 horas que tiene el día, puede tener 12 o 25. Cuando recién se despierta generalmente parece más chiquita: los ojos chinos, la boca en gesto de capricho, el remoloneo en la cama.
-Mmmmmm
Una y otra vez ese sonido. Imposible despertar antes de tres alarmas.
Durante la tarde muchas veces crece y me lleva, con ella puedo hacer las cosas en casa que tanto me cuestan. Se hace preguntas y piensa, responde rápido. Pisa los años que tiene y se pone a mi altura para mirarme de frente: ¿A qué le tenés miedo, Can?"

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