16 may 2018

Una vez subimos a un escenario a cantar
tu voz encandilaba
a mi, a todos los demás.

Lo que pasa siempre.

Una vez me mostraste tus canciones
las que hacías para no llorar.
Y me encandilaba,
es lo que pasa siempre.

Teníamos todo el amor del mundo
las ganas de crecer
y demasiadas paredes alrededor.

El destino nos propuso
la posibilidad de correr
y quisimos quedarnos.

Enredadas en las casas nuevas
intentando no caer
los besos fueron el refugio que nos supo contener.

No me alcanzó el amor
sostenerte no fue suficiente
aunque se me inflara el pecho de solo verte.

Sigo pensando seguido
haciéndome preguntas
aunque sé que tuvo que ser así.

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