Abrí el escaner de la impresora. Me topé con un dibujito que te hice: un corazón atravesado por una flecha, y dentro de él una cara con unos pelos para todos lados. Claro que es mi corazón, que esa quiso ser tu cara y esos pelos, tus rastas. Entonces recordé esos días, no tan lejanos, en que nos mandábamos dibujitos, los mismos en los que me dijiste "soy tu amor y vos el mío por siempre de los siempres". ¿Qué pasó entre aquellos momentos y estos saludos cordiales de buenos días y buenas noches?
Creo que necesito una compañera, alguien para charlar más que esto.
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