Siempre es cuesta arriba.
Si no es por uno es por el de al lado.
Y sino, por el que está detrás. En forma de sombra.
A veces al lado está ese uno, pero lejos.
Mil sombras en el medio.
¿Y cómo hacer? Se preguntan los dos polos.
¿Cómo romper las cadenas?
Porque no son solo mis cadenas.
Son las del que camina conmigo.
Y son las que atan las sombras.
En cierto punto, a todos nos atan cadenas. A veces son más o menos visibles, pero están ahí.
Confundirse y tener miedo, huir, no resolver, lastimar. Y después una culpa avasallante. Seguir teniendo miedo, pero un miedo distinto.
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