Cuando duele no hay olvido.
Quisiera amarte menos, para poder respirar más. Quisiera no necesitar tus besos, para exigirme olvidarte. Quisiera que todo fuera levemente más fácil, que cada segundo que pase no se contamine de olvido.
Duele saber que del otro lado del muro, allá lejos, ya no hay tantas ganas como antes. Me entristece notar que tengo que tomar yo la decisión de alejarme, cuando en realidad vos deberías poner un freno a todo esto. Me hiere de verdad la sensación de vacío en el pecho, la falta que me hacés, no ser suficiente para vos.
Llevo sobre la espalda la carga más grande que alguien puede llevar: el dolor de no ser correspondido… De hacer una y mil cosas para que alguien me registre, de perder mi orgullo por un beso o una caricia, de ir contra la corriente sin saber siquiera si tengo chances.
Todos estos días me duelen, todas las noches, todo el tiempo. Todo.
[12-4]
Que.
Que por dentro estoy destrozada ya lo sabés. Que cada sonrisa que me esfuerzo por hacer, está equilibrando una hora de lágrimas. Que si me despierto a la mañana es por las obligaciones. Que si hoy te sigo pensando, no es porque quiera.
[15-4]
Todos los días.
Quiero escribirte hoy y todos los días que aparezcas en mi mente, para no olvidarme que lo que está pasando es porque vos lo quisiste así. Si alguna noche, víctima del alcohol, te llamo… no es porque se me olvide todo lo que digo sobria, es porque me gana el amor que te tengo. ¿Todavía no comprendés la dimensión que tiene? ¿Por qué permitís que se rompa?
Estoy intentando seguir con mi vida, sabiendo que te amo y no quiero perderte, y que pase lo que pase vas a estar en mi corazón. Porque eso es algo que no puedo controlar.
[16-4]
De vos conmigo.
Estuve pensando mucho en vos este último rato, así que acá estoy. ¡Odio que mi vida esté tan llena de vos! ¿Cómo hago para no pensarte? Me cuesta encontrar el espacio. Odio todo lo que está pasando. Porque aunque tenga la conciencia tranquila sabiendo que hice todo lo posible por recuperar lo nuestro, cuando pienso en vos y todo lo que fuiste, las cosas que dejaste en mi, se me hace todavía un enorme nudo en la garganta. No sé si es costumbre o es parte de lo que genera el amor, pero tus huellas pisan con fuerza en mi alma. No logro hacer que mi inconsciente no te piense y te sufra. Interiormente no puedo no esperarte.
Por otro lado siento que no vale la pena, porque fue tu decisión que yo me alejara; razonando así le encuentro sentido a la postura que tengo ahora y me duermo con una sonrisa de tranquilidad en la cara. Pero recordar todo lo que fuimos, despertarme y ver en mi ares toda tu música, en mi placard tu ropa, estar en mi casa y pensar la cantidad de mates que tomamos acá, todas las películas de terror que me obligaste a ver, el sinfín de paquetes de papas fritas que comprábamos compulsivamente; ese conjunto de cosas me impide estar tranquila las veinticuatro horas. Porque siempre en algún momento aparecés, y me desestabilizás. Quiero no necesitarte para mi estabilidad, pero todavía no me sale.
Agregado un rato después:
Te cuento que hoy te lloré una vez más. Te llamé sólo para escucharte y destruirme un poco más. Me hacía falta, o no sé, en realidad no lo tengo claro. Desde el jueves (cuando te dije que no podía remar más) que no desperdiciaba lágrimas en vos. Bueno, sinceramente no creo que sean lágrimas desperdiciadas pero sí creo que ya no tienen demasiado sentido. Creo que a esta altura llorar es una pavada, y que debería seguir con mi vida. Como ya alguna vez dije, llegar a la vida que hay después de vos ¿Dónde está el camino, mi amor? De a ratos se me van las ganas de pelear, pensando que hace unos meses la sonrisa me florecía por los poros cuando te veía y te sentía cerca de mí. Supongo que tienen razón los que me dicen que es hora de encontrarme a mí misma, de bastarme para estar bien, pero yo no quiero estar bien y sólo eso. Quiero ser feliz (¿con vos?)
Después:
Sabé que recién las chicas me impidieron entrar a verte. “quedás como una arrastrada” me dicen… y yo como hago para no extrañarte? ¿Qué pretenden? ¿Qué pretendés vos?
[19-4]
Hoy volví a verte.
Por lo menos yo pretendo pasar esto lo mejor posible, y aunque a veces siento que estar tuyo me hace bien, volver a establecer contacto se me hace casi necesario… Hablar con vos para mi es un refugio, una tranquilidad, aunque después todo se me complique. No puedo no querer ayudarte si estás mal como hoy, si fuiste quien me sacó todas las sonrisas posibles por más de un año, si te convertiste en la persona que me apoyaba en todo sin importar nada más que mi bienestar.
Hoy puedo decirte que hacés falta en mi vida, se nota que no estás. Pero aunque no parezca, yo sigo estando acá.
Después:
De verdad mi cama huele a vos. Cada paso que doy está condicionado por lo que fuimos. Me estás obligando a hacer algo que no quiero, quiero ser feliz con vos. ¿Lo estás siendo ahora, sin mí? Inevitablemente me da intriga saberlo. Te extraño más de lo que pensás. No quieras abandonarme… buscame!
-
Este colegio me recuerda mucho a vos. Mil idas y vueltas acá. Sonrisas compradoras, conquista, llantos. ¿Dónde estás, princesa? Te siento lejos… Mucho más que nunca. Cierro este capítulo con la tranquilidad de haber dejado todo en el camino, de haber sentido con fervor, de haberte dado cada uno de mis instantes.
[20-4]
A ella.
Ella sabe todo de mi. No tengo por qué ocultarme ni disimular nada. Estoy para frente a ella y no hay más que decir. “hola” y lee entre líneas lo mucho que pensé en ella en el día
Pero yo a veces la descifro, y otra no. Ese es mi mayor problema. Cuando es la de antes, la que se deja vencer y confía, la que se relaja y se limita a reírse cuando no sé qué cocinar o los mates me salen escandalosamente feos, entonces sé que es ella. El amor de mi vida, y entiendo todo. Cada paso que da, como mueve las manos, cuándo va a elevar el tono de voz y por qué.
Creo que sólo voy a poder olvidarla cuando todo eso se pierda. Cuando sus pasos no suenen igual y las cosas que ameriten subir la voz ya no sean las mismas. Cuando no haya comidas compartidas y de los mates se encargue alguien mejor que yo. Sueño con ser su mejor persona pero no sé si tengo posibilidades de lograrlo. Quiero ser mejor para las dos, lo ansío con locura, pero sé que soy esto y que ella también lo sabe. Porque sabe todo de mi.
[23-4]
No hay comentarios:
Publicar un comentario